¿Qué dice la investigación sobre el trabajo de pie? Una revisión honesta

Mujer trabaja de pie junto a un Freedesk Desk Riser en una mesa de cocina.

"«Sentarse es el nuevo fumar». Esa comparación puso en marcha toda una industria. Hacia 2015, los escritorios de pie aparecieron por todas partes, y el mensaje era simple: ponte de pie, vive más. Desde entonces, la investigación ha alcanzado los titulares, y el resultado es más matizado de lo que tanto los entusiastas como los cínicos quieren admitir.

La versión corta: trabajar de pie tiene su lugar, pero casi no por las razones por las que se vendió.

Empecemos por lo que sí está bien demostrado —y no tiene que ver con estar de pie, sino con estar sentado. Más concretamente, con estar sentado sin interrupciones. La Organización Mundial de la Salud actualizó sus directrices en 2020 e incluyó por primera vez una recomendación para limitar el tiempo sedentario. Curiosamente, no se atrevieron a poner una cifra sobre dónde está el límite; simplemente no había suficiente base para decir que «más de X horas es perjudicial». Lo que sí afirman es que los adultos deberían moverse entre 150–300 minutos a la semana a intensidad moderada, y que un poco de movimiento siempre es mejor que ninguno.

Así que el problema es el sedentarismo. La pregunta es si estar de pie es la solución —o solo una de varias.

El gasto calórico que nunca llegó

Aquí se desvaneció el sueño para muchos. La idea de adelgazar kilos quedándose de pie junto al escritorio se ha probado a fondo, y las cifras son modestas. Un metaanálisis de 2018 que reunió 46 estudios concluyó que estar de pie quema aproximadamente 0,15 calorías más por minuto que estar sentado. Si lo calculas para una persona de 70 kilos que cambia seis horas sentado por de pie, sale a unas 54 calorías extra al día. Media banana, vaya.

Y eso suponiendo que no se compense comiendo más, lo que hace la mayoría, de forma más o menos inconsciente. Hay un cálculo muy citado que dice que eso equivaldría a 2,5 kilo de grasa al año, pero vive en un entorno de laboratorio en el que nadie compensa con un sándwich extra. Además, el cuerpo es perezoso de una manera astuta: tras un rato de pie, la mayoría deja de cambiar de postura y moverse, y entonces esa pequeña ventaja se reduce aún más. Si quieres profundizar en la parte calórica, hemos escrito más sobre ello en ¿Se queman más calorías cuando se está de pie y trabajando?

La glucosa: donde se pone realmente interesante

Este es el punto en el que la mayoría de lo que se escribe sobre los escritorios de pie en realidad está un poco mal.

La idea es que estar de pie suaviza los picos de glucosa después de comer. Y en algunos casos, eso se cumple. Un estudio en mujeres con riesgo elevado de diabetes mostró que cinco minutos de pie cada media hora redujeron la respuesta de glucosa tras las comidas en algo más de un 30 por ciento. Prometedor.

El problema es que tantos estudios apuntan en la dirección contraria. Cuando los investigadores han comparado tres enfoques —sentarse sin interrupciones, sentarse con pausas de pie y sentarse con pausas breves para caminar—, el patrón es bastante claro: caminar funciona, estar de pie no. En uno de los estudios, las pausas suaves para caminar redujeron la glucosa después de comer, mientras que las pausas de pie no dieron el mismo efecto.

La conclusión no es que estar de pie no sirva para nada. Es que es el movimiento lo que importa, no el mero hecho de levantarse. Cambiar la silla por quedarte quieto de pie es un paso pequeño. Cambiarlo por ir hasta la máquina de café es uno mayor.

Estar de pie todo el día tampoco es la respuesta

El péndulo también puede irse fácilmente al otro extremo, así que conviene decirlo: estar de pie de forma constante tiene sus propios inconvenientes. Un estudio danés que siguió a trabajadores durante doce años observó un riesgo claramente elevado de varices en quienes pasaban la mayor parte de la jornada laboral de pie. Si a eso le sumas piernas hinchadas, pies doloridos y una zona lumbar que protesta, queda claro que ocho horas de pie no son ningún tratamiento saludable. El cuerpo quiere variedad, no una nueva posición fija en la que quedarse atascado.

Conviene tenerlo presente la próxima vez que alguien proponga tirar todas las sillas de oficina.

Lo que recomiendan quienes realmente investigan

La guía más útil llegó en 2015, en una revisión de expertos en el British Journal of Sports Medicine elaborada por encargo de la agencia de salud pública británica. Es concreta de una forma que la OMS suele evitar: los trabajadores de oficina deberían aspirar a acumular al principio unas dos horas al día de estar de pie y movimiento ligero durante la jornada laboral, y con el tiempo llegar a cuatro. No de golpe, sino repartidas: hay que interrumpir el sedentarismo con regularidad, mezclando estar de pie, caminar brevemente y hacer pausas.

Dos a cuatro horas suena a mucho hasta que te das cuenta de que se reparte a lo largo de toda la jornada laboral. No se trata de estar de pie hasta que se te duerman las piernas, sino de no pasar horas seguidas sentado. Sobre con qué frecuencia conviene cambiar de postura, hemos reflexionado en ¿Con qué frecuencia hay que alternar entre estar sentado y de pie?

Entonces, ¿qué queda cuando se pasa la moda?

Trabajar de pie no es ni la cura milagrosa de 2015 ni el engaño que quiso hacerlo pasar la resaca. Es una herramienta con un objetivo bastante limitado, pero real: hacer fácil romper el sedentarismo con frecuencia, sin tener que alejarse del escritorio. El valor no está en estar de pie, sino en poder cambiar.

Por eso, una solución que te permite cambiar en unos segundos vale más que una especificación impresionante. Un desk riser no hace milagros para tu metabolismo. Pero reduce la barrera para levantarte y, si hemos de creer a la investigación, de eso se trata exactamente.

Preguntas frecuentes

¿Es mejor trabajar de pie o sentado?

Ni lo uno ni lo otro: lo mejor es alternar. La investigación indica que lo que aporta efecto es el movimiento y la variedad, no la postura en sí.

¿Cuánto tiempo se debe estar de pie en el escritorio?

El consenso de los expertos dice que se empiece con unas dos horas de estar de pie y movimiento ligero por jornada laboral, repartidas a lo largo del día, y que se avance poco a poco hacia cuatro; no quedarse de pie de una sola vez.

¿Es saludable un escritorio de pie?

Ayuda sobre todo porque facilita romper a menudo el sedentarismo. El valor está en alternar, no en estar de pie.

Fuentes

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