Elegir conscientemente, de principio a fin
Sabíamos desde el principio que la sostenibilidad no podía ser un añadido: tenía que formar parte de la propia idea de base. Por eso diseñamos nuestros productos con principios sencillos: deben durar mucho, ser fáciles de usar y fabricarse cerca, con el menor impacto ambiental posible. Así surgió la colaboración con Formakök en Oskarshamn, donde cada Desk Riser se fabrica con madera certificada FSC procedente de una gestión forestal responsable.
Hemos descartado la complejidad que a menudo se utiliza en la fabricación de escritorios eléctricos "normales". Estos suelen estar compuestos por varios materiales —plástico, metal, electrónica— y se producen en fábricas lejanas, donde los componentes se transportan entre países. Es un viaje pesado tanto para el producto como para el planeta. Queríamos crear algo completamente distinto.